Muestras / Muestras anteriores / 2007 / Luis Tomasello - Curador: César López Osornio - Junio / Julio
Luis Tomasello constituye todo un referente en las artes visuales. Lejos de temáticas, formalismos, iconografías o manierismos repetidos, establece con lo mínimo un puente entre lo representado y “lo presentado”. Un puente que nos permite llegar al otro lado –no sin esfuerzo-, limpios de viejos pre-conceptos y juegos pseudos-intelectuales, que suelen suplantar a la verdadera obra en presencia.
Naturalmente, es fácil ocultar los caóticos vacíos con ademanes de superioridad que se agotan rápidamente, y no pasan ni van más allá de su representación: luz de un instante, oscuridad debida. Opuesto a esto, Tomasello encara el hacer desde una contemplación arraigada en el vivir experimentado y, como el arquero Zen, sabe por asumido que el blanco a apuntar está dentro, no fuera. En su obra no hay artificios ni “espectáculos” visuales. Su creación es producto de una revelación que se da desde un silencio que promueve la libertad ontológica. En el aparente hieratismo de sus trabajos encontramos sutiles instantes percibidos en imperceptibles movimientos. Su simetría isométrica y el perfecto espacio creado entre cuerpo y cuerpo produce una oscilación ocular, ya con tonos iridiscentes en una refracción especular, ya con sombras cambiantes según nos estamos moviendo.
La obra de Tomasello solo necesita ser contemplada desde su totalidad, es un todo armónico que palpita como una suave brisa fluyendo entre nosotros con su ritmo y armonía vitales, por medio de los cuales despertamos en los orígenes de la obra que es nuestra verdad asumida, vale decir sentida.
La poesía de estas imágenes nos trae a la memoria un axioma Zen que señala: “la luna está en el fondo del estanque, pero no hay signos de que haya penetrado en él”. Así cala en nosotros la profunda obra de Luis Tomasello: verdad esencial, significante, a-temporal y resonante en nuestro ser.
César López Osornio
