Muestras / Muestras anteriores / 2009 / El objeto y la luz - Curador: Ricardo Blanco - Noviembre / Diciembre
A los diseñadores invitados se les propuso relacionar una percepción como la luz, con algo objetual, material.
Sabemos que para los diseñadores todo se puede materializar, así, el aire o la luz no sólo son percepciones que se verbalizan, sino que pueden tomar materialidad en forma de objetos. Ese desafío enfrentó a los participantes en el desarrollo de propuestas, pero estas propuestas hechas objetos, pasaron a ser significantes y de allí que las hay simbólicas, poéticas, metafóricas, artísticas, de revisitación y todos los conceptos con los que el diseño actual se presenta.
Hoy en día, que abundan en demasía las representaciones informáticas en las revistas y libros de diseño como una inmaterialidad más, en Klemm nos propusimos recuperar el objeto como el vehículo de la expresión de los diseñadores quienes, a diferencia de los artistas que llegan al objeto, ellos normalmente parten del objeto, su universo es el objetual. Comúnmente la función, la materialidad, el uso que implica generar una serie de operaciones a tener en cuenta, hace que lo expresivo a veces se minimice.
Aquí nos proponemos recuperar la posibilidad que el objeto nos proporciona para el logro de hacer expresivo un elemento utilitario. No olvidemos que estamos en una galería de arte y que el diseño es una disciplina autónoma vecina al arte.
Esta última afirmación nace de la inquietud actual de algunos teóricos y otro tanto de diseñadores y/o artistas, hasta hay libros que se preguntan si el diseño es arte o no.
Podemos contestar con algo parecido a una perogrullada: si hablamos de diseño, esto es diseño; si hablamos de arte, es arte; no existe una división clara para los observadores, pero para los diseñadores, la diferencia sólo está en su intencionalidad, el cómo se responde a las condiciones a tener en cuenta, ya sea las necesidades de quien utiliza ese objeto o bien la intención del autor de expresar algún concepto o vivencia. Así como los artistas trabajan con elementos, materias o materiales y le sacan su lenguaje forzándolos a parecer otra cosa, los diseñadores utilizan la función como una materia más para encontrar un nuevo lenguaje de mostrar objetos cotidianos.
En la muestra no ha interesado la calidad de la luz como un elemento útil, aunque hay algunos ejemplos en donde la luz está sabiamente expandida. En otros casos fueron las nuevas tecnologías las que le permitieron al diseñador expresar sus intenciones, en otros casos, una pequeña instalación hace de la luz el componente más significativo o una obra de arte –salida de lo utilitario- vuelve a ser útil con el agregado de otros componentes que le agregan significado y actualidad al producto.
Los límites entre un producto de mercado con una propuesta, están diferenciados a través de ciertas ironías, de ciertos guiños al observador, ya que se comienza con una incógnita ¿Estas piezas son lámparas o son expresiones artísticas? Queda en cada uno la respuesta.
Ricardo Blanco
