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Lucio Fontana . Giovanni Joppolo. Fundación Fontana, Milán.

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Lucio Fontana era italo-argentino, apuesto, elegante, seductor, casi un estereotipo. Pero, bajo esas apariencias, se escondía un trabajador formidable, un ser dotado de un savoir faire excepcional acompañado de una intuición poco común.

Fontana es, ante todo, la aventura espacialista, el descubrimiento de una nueva dimensión más allá de la tela por medio del agujero y de la abertura, un estadio intermedio entre pintura y escultura, el anticipo de la instalación, pero también, como quiere mostrarlo este trabajo, el duro combate de un hambre para demostrar a los que quiere que el arte es a la vez la pertinencia de un concepto y la capacidad de declinar ese concepto "comprendiéndolo" plenamente en la materia y en la forma.

Fontana escribió muy poco, esculpió y pintó muchísimo participando en todas las situaciones artísticas experimentales de la entreguerra y después de la guerra hasta los años sesenta.

Su destreza artesanal irreprochable aliada con una intuición constante y tensa del espacio forjarán la especificidad y la originalidad de su obra, en balanceo constante entre un dominio manual afirmado y una exigencia conceptual reivindicada hasta en la elaboración de los manifiestos teóricos del Espacialismo.

La idea que Fontana quiso imponer durante toda su vida de artista se elaboró más intuitivamente que conceptualmente.

Siendo un hijo que va a seguir la misma profesión que su padre, Lucio Fontana va a recibir de su padre una enseñanza pragmática donde la profesión de escultor es vista como indisociablemente ligada a la producción de obras monumentales decorativas, de encargo público o privado. Durante toda su vida de artista, Fontana querrá demostrar que la escultura debe ser decorativa, pero considerando lo decorativo dentro de un gran proyecto artístico ambicioso donde el artista y el arquitecto hacen fusionar sus energías: "La crisis del arte en cuanto aplicación decorativa se debe a la irresponsabilidad de los arquitectos, porque no se ocupan más que del lado funcional olvidando el humano. Arquitectura la arquitectura plástica, he ahí los problemas del arte moderno. En la arquitectura moderna, ni pintura ni escultura como piezas para coleccionistas, sino arquitectura - luz. La arquitectura puede crear y creará la nueva arquitectura en unión con los artistas que hayan comprendido hasta qué punto somos solidarios con la arquitectura. Los artistas esperan que la revolución de la arquitectura producida por el hormigón se asocie a la función del arte espacial del artista contemporáneo. La fusión entre artistas y arquitectos en el problema de la arquitectura - espacio, arquitectura la, desembocará en el Partenón del arte contemporáneo, en la arquitectura espacial''

Estas notas de Fontana forman parte del corpus, extremadamente delgado, de escritos personales del artista, quien a lo largo de su existencia no redactará más que unos pocos textos y algunas cartas.

Perché sono Spaziale (Porqué soy Espacialista) es un texto = escrito directamente por Fontana, en Milán, en 1952, es decir algunos años después de la fundación del Espacialismo y de la redacción de sus principales manifiestos que expresan las intuiciones y las ideas del artista pero que fueron redactados .por sus amigos. Fontana era en efecto consciente de las dificultades que encontraba cuando quería darle forma a sus ideas.

Por otro lado, siendo bilingüe, tenía a voces tendencia a cometer hispanismos en italiano e italianismos en español. También hay que señalar que su italiano estaba a menudo coloreado por expresiones del dialecto lombardo (su padre .era de Varese) y que su español era el muy 'italianizado'' de Buenos Aires, todo esto no hacía más que acentuar el encanto y el estilo del personaje en su espontaneidad y en su capacidad de ir directo al grano y de convencer a quienes lo rodeaban. Seguramente es en parte a causa de estas dificultades de formulación de sus conceptos que pidió a sus estudiantes argentinos que redactaran el Manifiesto Blanco y a sus amigos filósofos y escritores espacialistas milaneses que escribieran la mayoría de los textos teóricos del Espacialismo. Las cartas y los textos de los que Fontana es el autor directo, es decir los que están realmente escritos de su puño y letra, presentan un estilo conciso, casi telegráfico; los conceptos irrumpen por medio de frases simples que nos iluminan sobre las opiniones y los objetivos del artista. Y esta forma espontánea y torpe es todavía más evidente en las declaraciones registradas y transcriptas por la crítica Carla - Lonzi en ocasión de un encuentro acontecido unos meses antes de la muerte del artista.

Fontana se expresa casi siempre sobre las relaciones arte arquitectura. Subraya su voluntad de inventar un nuevo arte imbricado en la arquitectura, pero con otras ambiciones que las conocidas cuando, todavía niño, trabajaba con su padre.

Conservará de su herencia familiar el conocimiento, el respeto y el dominio de las técnicas y de los materiales tradicionales, pero con la convicción de que el arte contemporáneo necesita apropiarse de las técnicas y los materiales de su tiempo: El hormigón (el medio) revoluciona los estilos y la estética de la arquitectura moderna. Los ritmos y los volúmenes reemplazarán el estilo decorativo. A lo estático se lo sustituye por la libertad de construir independientemente de las leyes de gravedad (vi un proyecto de casa en forma de huevo, y otro para una casa ubicada en un prado sin tener en cuenta la divina proporción). A esta arquitectura nueva corresponde un arte que descansa en las técnicas y materiales nuevos. Es lo que escribe en 1951 en su Manifesto técnico de lo Spazialismo (Manifiesto técnico del Espacialismo) que en realidad se titula, y no es casualidad, Noi continuiamo I'evolazione del mazzo nell'arte (Continuamos la evolución

de los medios en el arte). De este modo, se Ustinará durante toda su vida de artista, en inventar un alto concepto del arte decorativo, tan ambicioso como lo que había motivado a los artistas del Renacimiento. Y, por este camino se abrirá para él un campo de investigación, donde las formas salen del en el secreto de los talleres, sino individuos cuyas críticas y provocaciones consisten en abrirse a SU época, en estar a la escucha de los grandes cambios económicos, sociales y científicos.

Sin embargo, aunque Fontana estaba convencido de que los descubrimientos de la ciencia podían permitir al artista dar prioridad a la concepción de la obra sobre su fabricación, nunca dejó por ello de esmerarse a lo largo de su vida en ser el artesano manual inigualable de toda su obra.

Giovanni Joppolo

Nació en Milán en 1948. Crítico e historiador de arte, especialista en el siglo XX, enseña en las Escuela de Bellas Artes de Dijon y forma parte del Comité de Redacción de la revista Opus Internacional.

Organizador de exposiciones, autor de libros y artículos, ha trabajado especialmente sobre Giorgio de Chirico, Lucio Fontana, el Arte Povera y Wilfredo Lam.